CONSTRUCCIÓN SOCIAL DEL AGUA
El planeta que habitamos desde sus orígenes, ha sido un medio natural que permite el desarrollo de la vida. El agua como elemento fundamental para los seres vivos y su reproducción forma parte indiscutible para la prosperidad, permitiendo una gran diversidad a lo largo de los años. Para las primeras civilizaciones el agua representaba una bendición y por lo tanto se le veneraba y cuidaba con recelo contribuyendo a una gran fecundidad en la tierra.
Al hacer una reflexión sobre “Agua y semiótica” Nidia Piñeiro nos comparte el significado mítico del agua y de cómo el ser humano está obligado a protegerla tanto como las primeras civilizaciones y no a someterla como si fuera su dueño. Hay que reconocer su importancia y valor no solo económico sino universal para preservar la continuación de vida en nuestro planeta.
Las catástrofes mundiales en las que el agua ha estado implicada nos remontan al castigo a través de diluvios, maremotos, inundaciones o en prolongadas sequías. El recuerdo de estos acontecimientos nos obliga a reconocer que existe un desequilibrio natural provocado por la acción irresponsable del hombre en su afán por dominar y transformar los ambientes naturales, para dar paso a la presencia de intereses económicos a pesar de las consecuencias catastróficas inevitables.
La cultura ambiental no ha sido reconocida porque no hemos aprendido a valorar los elementos naturales antes que los artificiales creados por el hombre, ya que al estar sumergidos en un “mundo globalizado”, las potencias solo buscan saciar sus propios intereses. En la actualidad nos hace falta practicar una conciencia a fondo en el cuidado del agua; además de reconocer en los mitos de nuestros antepasados el respeto a la naturaleza y en todo aquello que la haga prosperar de manera equilibrada.
Para la construcción social del agua es necesario que la humanidad entre en armonía y sensibilidad con la naturaleza y el medio ambiente en lugar de agredirlo y asfixiarlo, iniciando con esto una lucha que intente revertir o al menos controlar los daños ocasionados por muchos años y que tristemente siguen avanzando sin que nada los pueda evitar. Las nuevas tecnologías deben servir para controlar el ambiente y en particular el uso del agua purificándola, reutilizándola y devolviéndola a la naturaleza en un ciclo vital libre de impurezas que garanticen la vida en todas sus manifestaciones.
En la agricultura el agua representa la prosperidad de los cultivos, sin esta no sería posible obtener los beneficios de las plantas. Por lo tanto es indispensable su manejo razonable y responsable para procurar cosechas abundantes de las cuales el hombre se sirva para su existencia y bienestar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario